Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad tal y como las conocemos, producen violencia.

-Beatriz Preciado-

domingo, 2 de junio de 2013

Una heroína.

Rabia, deseperación, frustración y mucho dolor. Cóctel de sentimientos y sensaciones se mezclan en el cuerpo cuando la violencia de género llama a las puertas de tu entorno, cuando no lo ves desde la óptica profesional porque sientes y quieres a la persona agredida.

En este caso, quiero agradecer a las y los profesionales que nos atendieron y guiaron: gracias a la abogada, al policía y al médico por el trato profesional, cercano y por los "yo te creo", gracias a las amistades y familiares que asesoraron, buscaron información y nos mandaron su calorcito.

Luchadora, fuerte y valiente.... Ella no lo ve, pero es una heroína.El caso es que la historia supone una situación de violencia física y verbal. Afortunadamente, la mujer agredida puede acceder a su teléfono. Ahí comienza la historia: llena de dudas, miedos e inseguridades va sorteando los difíciles momentos a superar. Se enfrenta a la denuncia donde tiene que revivir la difícil situación vivida. Son muchas las dudas: denuncio, no lo hago, qué le va a pasar a él, lo estaré llevando todo muy lejos. Evidentemente, tras oir su declaración, ella está haciendo sólo lo que le corresponde. Aún así,  el hecho de enfrentarse a la firma de la petición de la orden de alejamiento y denuncia supone otro mar de dudas. Ir al médico y decir lo que te ha pasado, es el tercer momento para ser atacada por miedos e inseguridades.

A lo largo de este duro trayecto, el sentimiento de culpa y la vergüenza acompañan a la mujer agredida, así de cruel y perverso es el heteropatriarcado que da la vuelta a las cosas como si de una tortilla se tratase. Sutiles fueron las primeras violencias pero ahora vemos sus efectos. LLega la tarde y la noche y, con ellas, el dolor físico y el miedo.


Después de una noche sin dormir, se enfrenta a la tensión y a que le cuestionen en el juicio rápido. Sale y, de momento, con su orden de alejamiento. Ella llora. Aún no es consciente de quién es y cómo es. En este proceso, ha ido tomando las riendas. Ha gestionado el miedo, la ansiedad, el dolor físico, la culpa..., se ha creado su red de apoyo, ha dado los pasos para una vida mejor. Ella no lo ve, pero yo la miro y veo a una heroína.  

5 comentarios :

Nuria Duret dijo...

No podría estar más de acuerdo :). La aplaudo y me quito el sombrero, porque ella ha conseguido lo que muchas mujeres no logran en toda una vida. La libertad. Un besazo Pizpi y nuevamente, felicidades por tu blog ;).

el perdi dijo...

¿QUIEN ES ELLA? SE PUEDE SABER SU NOMBRE?? ME ENCANTARIA TENER UNA ENTREVISTA CON ELLA.

PizPi ReTa dijo...

Su nombre es anónimo por proteger su integridad física y emocional. Siento no poder facilitarte datos ya que tampoco conocemos quién eres, ni qué uso darías a esa entrevista. Saludos.

Gema Palomo Ramírez dijo...

q bueno tu reflejo de sus emociones, piel con piel, maja ¡¡
Enhorabuena, q bien describes ¡¡ Y sobre todo, oleole por ella y por las que como ella logran mostrarnos ese mensaje cada día ¡

Ichi Pichi dijo...

Gracias por acercarnos, y por poner palabras a un sentir y un vivir de muchas mujeres.

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